Himno de La Merced - Parroquia Nuestra Señora de la Merced - Calp

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Himno de La Merced

HIMNO A LA VIRGEN DE LA MERCED
DE CALPE

Letra y música:
Rvdo. D. Pedro Antonio Moreno García


Madre de misericordia, Virgen de la Merced,
por ti nos vino la Gloria, el Autor de todo bien.
Mira a tus hijos de Calpe que te imploran a tus pies:
líbranos de los peligros que oscurecen nuestra fe.

1.-Cógenos entre tus brazos, no nos dejes de tu mano,
que veamos a tu Hijo en todos nuestros hermanos.

2.-Eres peñón de fortaleza, eres escudo de la fe,
como Ifach mira hacia el Cielo, así nosotros también.

3.- Con tu maternal mirada y tu sonrisa sin igual
nos animas en la lucha de alcanzar la santidad.

4.- Nos ayudas a llevar nuestra cruz de cada día,
pues amar como cristianos es que amemos sin medida.

5.-Eres Madre del consuelo, Refugio del pecador,
haznos humildes y contritos, que alcancemos el perdón.

6.- Horizonte en nuestra vida, Compañera en el camino,
el Cielo y la tierra unidos, lo humano y lo divino.

7.- Madre del Verbo Divino, tú nos llevas a la Vida,
nos recuerdas Su Palabra: “haced lo que Él os diga”.

8.- Gracias por ser nuestra Madre, gracias por tu gran amor,
tú eres Reina de los ángeles y de toda la creación.

9.- Arco iris de la Gracia, Maravilla del Señor,
Faro de nuestra esperanza, guíanos hacia Dios.


Himno a Ntra. Sra. de la Merced (4 voces)
Pincha en la imagen para reproducir el himno a Ntra. Sra. de la Merced
Himno a Ntra. Sra. de la Merced (1 voz)
Pincha en la imagen para reproducir el himno a Ntra. Sra. de la Merced
 

COMENTARIO DE LA LETRA DEL HIMNO

En primer lugar, el himno está pensado para poder cantarlo haciendo un Novenario a la Merced, a partir del 15 de septiembre (Fiesta de Ntra. Sra. de los Dolores). De ese modo, durante ese Novenario, al final de la Misa, se podría cantar el estribillo del himno con una estrofa diferente cada día. Además, cada estrofa podría servir para sugerir el tema de la predicación (como explico más abajo) o para que el predicador –si lo desea– pueda apoyarse en la letra del himno para lanzar con más fuerza el mensaje el Espíritu le sugiera.

Otra posibilidad es cantar el himno cada día 24 de mes, recordando el “cumplemés” de la fiesta de la Merced (24 de septiembre). Algo parecido se hace en la Basílica de Santa María de Elche al celebrar cada día 15 una Misa votiva a la Virgen cantada por la escolanía del Misteri, en memoria de su fiesta principal (15 de agosto). Al cantar el himno fuera del Novenario, si no se desean cantar las 9 estrofas (porque resultaría demasiado largo), se pueden ir cantando de 3 en 3. Por ejemplo, el 24 de octubre se cantarían las estrofas que van del 1 al 3; el 24 de noviembre, las estrofas que van de la cuarta a la sexta; y así sucesivamente.

“Madre de misericordia, Virgen de la Merced, por ti nos vino la Gloria, el Autor de todo bien”.


Estos 2 primeros versos del estribillo hacen referencia a lo que significa el nombre de “la Merced”. Como dijo el Sr. Obispo (D. Rafael) el día de la puesta en marcha de la Parroquia con mi toma de posesión (24-IX-2006), “Merced” significa “misericordia” y “bendición”. La Orden de los Mercedarios (quienes propagan en primer lugar esta advocación) está muy ligada a esta misión de ejercer esa divina “misericordia”. San Pedro Nolasco, tras una milagrosa aparición de la Santísima Virgen, funda una Orden dedicada a la merced (obras de misericordia) en 1218. Su misión particular era la misericordia para con los cristianos cautivos en manos de los musulmanes, sosteniéndoles en la fe y en la esperanza. También con ese fin, muchos miembros de la
Orden canjearon sus vidas por la de presos y esclavos. San Pedro fue apoyado en tan extraordinaria empresa por el Rey Jaume I “El Conqueridor”, a quien está dedicada la avenida donde se ubica el templo parroquial de Ntra. Sra. de la Merced en Calpe. Por todo ello, el título del himno y las primeras palabras del himno hacen referencia al sentido más originario de esta advocación: Madre de misericordia.
En segundo lugar, la palabra merced significa también
“bendición o regalo”. Eso es lo que explica la letra del segundo verso: a través de María nos han venido todas las bendiciones porque de ella nació “el Autor de todo bien”.

“Mira a tus hijos de Calpe que te imploran a tus pies: líbranos de los peligros que oscurecen nuestra fe”.


El carisma mercedario de liberar a los cautivos sigue siendo tan necesario como siempre.
María ofreció todo su ser para que viva el Hijo de Dios encarnado. En el cántico del Magnificat (Lucas 1, 46- 55), María expresa la liberación de Dios. El Papa Juan Pablo II enseña que "María es la imagen más perfecta de la libertad y de la liberación de la humanidad". La Virgen continúa velando desde el cielo por sus hijos cautivos de Satanás (cf. LG 62) y nos pide nuestra cooperación. Nosotros debemos dar nuestra vida para que su Hijo viva en nosotros y así pueda liberar a nuestros hermanos. Ella nos enseñará cómo hacerlo.

Además, el pueblo de Calpe tiene mucho que agradecer a la labor de los mercedarios. De hecho, “la partida de la Merced” (que sirvió para dar nombre al templo construido en ese lugar), rinde homenaje a la labor de estos religiosos a favor del pueblo de Calpe. Tenemos constancia de que
en 1637, 7 galeras argelinas atacan Calpe y se llevan cautivos a la mayoría de sus habitantes. Como se puede apreciar en el siguiente documento, publicado por Jaume Pastor Fluxá en su obra Historia de Calp, la población quedó reducida a 65 personas:

«A tres días del mes de Agosto del año 1637 amanecieron sobre la villa de Calpe, 7 galeras de Argel con su arraez, Alí Pichilín, moro colorín, natural de Argel, y sin ser vistos, ni sentidos ( por aversedormido todos los centinelas en sus puestos), saltaron en tierra a la sonda 600 turcos, y arrimando escalas, assaltaron la desdichada y descuidada villa. Acrecentó su desdicha el hallarse fuera de la villa hasta 60 hombres, que en diferentes menesteres de negocios y caminos, havian salido en pocos días antes, hallándose dentro sólo 26 hombres, que despiertos al ruydo salieron con sus armas, y algunos dellos fueron muertos al salir de sus casas, por estar ya los turcos por las calles, los otros que pudieron subir a las murallas murieron en ellas defendiendo valerosamente sus vidas, su libertad y su patria. El rector saltó al primer ruido, y como fiel sacerdote acudió a la Iglesia y sagrario, y sumido el Santísimo, tomó la puerta defendiendo con espada y rodela la entrada de la iglesia y sacrario, y hasta que aviendo recibido algunas heridas considerables, huvo de rendirse a la gran multitud de turcos. Las mugeres y niños al primer ruydo tuvieron lugar de recogerse a la torre fuerte, que está en medio de la villa, muy a salvo, echaron fuego a la puerta de la torre y obligaron a las mogeres y algunos hombres que avia en ellas a abrir y salir de la torre, porque el humo los agogava. Levarónse (caso lastimoso, 290 personas entre hombres, mugeres y niños). Los muertos de Calpe fueron 10, y de los turcos 40, con más de 100 heridos. Llevarónse toda quanta ropa y menaje havia por las casas, sin dexar cosa en ellas, sólo se salvaron las campanas y 2 piezas de artilleria que avia y que las baxaron a embarcar, y huvieron de dexarlas por el socorro que acudió de las villas y lugares vecinos».

Uno de los períodos culminantes en la toma de cautivos es el que va de 1580 a 1639, es decir, el período posterior a la batalla de Lepanto, cuando se reduce la actividad militar española en la zona. La especificidad hispana se nota a partir de 1609, cuando el número de cautivos, sobre todo los capturados en tierra, experimenta un incremento mucho mayor, una situación debida a la llegada al norte de África de muchos de los moriscos expulsados de España. Estos moriscos conocían bien el territorio y tenían deseo de venganza por su expulsión. Un buen libro para conocer a fondo estos datos es el de José Martínez Torres, Prisioneros de los infieles: vida y rescato de los cautivos cristianos en el Mediterráneo musulmán (siglos XVIXVII), Ed. Bellaterra (Barcelona 2007). El autor se dedica a analizar las tareas de rescate de los cautivos, la situación de los renegados, pero también el perfil social de los rescatados, para lo que ha estudiado a unos siete mil cautivos de Argel entre 1523 y 1692.

1.- Cógenos entre tus brazos, no nos dejes de tu mano, que veamos a tu Hijo en todos nuestros hermanos.

La primera estrofa del himno hace alusión al gesto de la Virgen de la Merced de Calpe, que tiene entre sus brazos al Niño Jesús. Pedimos, en esta primera estrofa, el amparo de la Virgen para que, cogiéndonos entre sus brazos, nos contagiemos de sus mismos sentimientos de “merced” o “misericordia”. Es lo que nos capacita para “ver a Cristo en nuestros hermanos”.


2.- Eres peñón de fortaleza, eres escudo de la fe, como Ifach mira hacia el Cielo, así nosotros también.

No podía faltar en este himno una referencia directa al peñón de Ifach, lo más representativo de Calpe desde el punto de vista geográfico. Por si fuera poco, pertenece a la demarcación parroquial de la Merced y forma parte de su sello. Basta mirarlo para descubrir cómo puede suscitar una sensación de fortaleza, majestuosidad, grandeza,… y además nos ayuda a mirar siempre “hacia lo alto”. Por eso, pedimos en esta estrofa esa misma fortaleza, para perseverar respondiendo a nuestra vocación con fidelidad, sin olvidar dónde está nuestra meta definitiva.

3.- Con tu maternal mirada y tu sonrisa sin igual nos animas en la lucha de alcanzar la santidad.

Esta estrofa hace referencia a lo más expresivo del rostro de la Virgen: su mirada y su sonrisa. Son para nosotros el aliento para perseverar en el esfuerzo diario por ser santos, identificándonos con Cristo. Ahí se resume nuestro ideal y nuestra meta
“porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación” (1Tes 4, 3) y porque es Dios en primera persona quien nos lo dice en el AT: “sed santos, porque yo, Yahveh, vuestro Dios, soy santo” (Lev 19, 2); y también en el NT: “Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial” (Mt 5, 48).

4.- Nos ayudas a llevar nuestra cruz de cada día, pues amar como cristianos es que amemos sin medida.

Enlazando con el tema de la estrofa anterior, pedimos una ayuda muy concreta: llevar con amor nuestra cruz de cada día, sabiendo que –como diría San Agustín– la medida del amor es amar sin medida. Es precisamente en la capacidad de sacrificio donde se demuestra el amor más grande porque “nadie tiene amor más grande que el que da su vida por sus amigos” (Jn 15, 13).

5.- Eres Madre del consuelo, Refugio del pecador, haznos humildes y contritos, que alcancemos el perdón.

La principal liberación del ser humano consiste en verse libre de las ataduras del pecado y, para ello, necesita la humildad y la contrición de corazón. Es lo que pedimos en estos versos que desean reflejar la actualidad perenne de la devoción a la Merced.

6.- Horizonte en nuestra vida, Compañera en el camino, el Cielo y la tierra unidos, lo humano y lo divino.

El “horizonte” en el que se inspira esta estrofa es el horizonte del mar, porque es ahí donde mejor se ve la línea donde parece unirse el Cielo y la tierra, lo humano y lo divino. Por tanto, es una alusión al mar de Calpe que ha sido el principal medio de subsistencia para sus familias de pescadores durante muchos siglos.
Al mismo tiempo, es una alusión al Misterio de la Encarnación: en María es donde realmente se une el Cielo y la tierra porque ella es la Madre del Verbo Encarnado, perfecto Dios y perfecto hombre.

7.-Madre del Verbo Divino, tú nos llevas a la Vida, nos recuerdas Su Palabra: “haced lo que Él os diga”.

En línea con la estrofa anterior, se recuerda cuál es el principal título de María: “Madre de Dios” (Concilio de Éfeso, 431), haciendo referencia a la frase que ella pronunció con motivo del primer milagro de Jesús:
“haced lo que Él os diga” (Jn 2, 5). A su vez, es una referencia al templo parroquial de la Merced ya que podemos leer esa frase en la fachada de la iglesia.

8.- Gracias por ser nuestra Madre, gracias por tu gran amor, tú eres Reina de los ángeles y de toda la creación.

En la penúltima estrofa, llega el momento de dar gracias a María por todo lo que ella es, resumido en esa sencilla expresión: “nuestra Madre”. Además, es una invitación a corresponder a ese amor maternal porque, como dice el refrán castellano, “amor con amor se paga” y porque “es de bien nacidos el ser agradecidos”. Por último, en esta estrofa también se describe algo propio de esta Parroquia: la presencia de los tres arcángeles. De ahí que invoquemos a la Virgen en esta estrofa con esa advocación que está también presente en las Letanías del Santo Rosario: “Reina de los ángeles”.

9.- Arco iris de la Gracia, Maravilla del Señor, Faro de nuestra esperanza, guíanos hacia Dios.

Finalmente, unida al agradecimiento llega también la alabanza. El primer verso hace referencia al cántico del
Magnificat: María es el “Arco iris de la Gracia” y la “Maravilla del Señor” porque –como dice en su cántico de alabanza- “el Poderoso ha hecho obras grandes por mí” (Lc 1, 49). El segundo verso es una última referencia a las gentes del mar: cuando no existían los navegadores por satélite o los GPS, en medio de una noche cerrada, descubrir el faro luminoso era la esperanza de todos los marineros o pescadores que anhelaban llegar a puerto seguro. De la misma forma, en medio de nuestras “tormentas” y “noches oscuras”, María es el faro luminoso que nos guía hacia Dios.


Rvdo. D. Pedro Antonio Moreno García


 
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